Texto : Conchi Castañeira Fotos : Pedro Jesús Camacho

Encantadora, inteligente, “disfrutona” de la vida y de todo lo que hace, poeta y sobre todo mujer. Así es Yolanda Sáenz de Tejada. Nos conocimos virtualmente a través de las redes sociales y conectamos de inmediato. Después llegó el hacerlo en persona y charlar de todo un poco, de la vida, de nuestras hijas, de lo difícil que a veces es ser mujer, sobre todo porque nosotras somos las que nos lo hacemos complicado en muchas ocasiones. Esta no es una entrevista al uso, porque ella no es una mujer al uso. Si queréis conocerla un poco más, os animo a que sigáis leyendo…

Icruceros: Comencemos por el principio, ¿quién es Yolanda Sáenz de Tejada?

Yolanda Sáenz de Tejada:Esta es una buena pregunta (risas). Yo digo siempre que más que soy, hago. Lo que a mí me motiva cada día son las cosas que puedo llegar a hacer, a construir. Y eso además me sucede de siempre. No es algo nuevo. Hay también una parte de empresaria que me late, pero a veces la mentalidad creativa y la empresaria son agotadoras porque estás todo el día viendo oportunidades.

A mí no me va la psicología positiva. Eso de “cree en ti”, no. “Trabaja en ti”. El universo no va a venir. Hay que trabajarlo. Soy cien por cien realista, muy emocional, pero realista. 

 Si me tuviera que resumir lo que te diría es que yo ayudo a que la mujer sea visible, sobre todo que se sienta visible para ser visible. 

Y eso es lo que me gusta. Eso y la poesía. 

Entrevista a Yolanda Sáenz de Tejada nº28



Icr.: ¿Qué es para ti la poesía? Además y por si alguien no lo sabe, tienes un certamen de poesía que lleva tu nombre.

Y. S. de T.:La poesía para mí es una forma de vida. No es un género literario. Es una forma de vivir y de ver las cosas. El tener un certamen que lleva mi nombre es un regalo para mí, de hecho es el mejor regalo que me ha hecho la literatura. Además ya va por la novena edición y este año se presentan aproximadamente mil autores de todo el mundo. Pero lo más bonito es que es como una acción protesta contra todos los certámenes amañados que hay de poesía, que son la mayoría. ¡Esto es tan bonito! Porque nadie mejor que yo sabe que el certamen es limpio como los ojos de un niño. 

Icr.: Dieciocho libros en tu haber en los que encontramos mucha sabiduría. Conferencias, cursos, coach…tantas cosas. Pero ante todo, ¿qué es lo que te mueve?

Y. S. de T.: El amor, la honestidad y la pasión. Yo, cada cosa que recibo, sopeso mis tres valores y, o lo hago o no lo hago.   

Cuando yo trabajo con profesionales, lo primero que trabajo son los valores. Es lo que nos mueve cada día, lo que nos guía.

Hubo un momento en mi vida en el que tomé una decisión.  

Iba por el libro número cuatro y me dije que, todo lo que hiciera de ese momento en adelante, tenía que llevar la premisa de que hiciera bien a los demás. Ni siquiera que dejara una huella, porque yo no creo en eso de la huella social, yo creo en una huella emocional.

Más que dieciocho libros, que sí, que son muchos y además han sido en poco tiempo. Pero lo importante es esa decisión que tomé, que todo lo que hiciera tenía que ir encaminado 

a un bien común. Y es lo que me mueve. Y no soy Santa Teresa de Jesús (risas), no tiene nada que ver. 

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Icr.: Y para conseguir todo eso, ¿qué necesitas?

Y. S. de T.:Yo necesito mucha belleza en mi vida, mucha tranquilidad. Aunque la gente me vea siempre en continuo movimiento, voy tranquila.

 Voy en tren y voy totalmente sibarita. Llego a una reunión y procuro levantarme dos horas antes porque mi desayuno de casi una hora no me lo quitan. Mientras leo, pienso, medito.

Para mí lo importante es el momento, y que ese momento se resuma en hacer, hacer algo para que la gente viva mejor, se sienta mejor y crezca. Y en mi caso, las mujeres. 

“La actitud también se trabaja. ¿Qué necesito yo para estar tranquila? Tienes que hacerte las preguntas”. 

Yolanda Sáenz de Tejada

Icr.: Empresaria en un mundo mayoritariamente de hombres, ¿vamos avanzando?, ¿cómo lo sientes tú, que lo vives con esa pasión que te caracteriza?

Y.S. de T.: Una gran empresaria de la que aprendí mucho me decía, “cuando una mujer va al banco a pedir un préstamo le llaman emprendedora y cuando va un hombre le llaman empresario”.

A mí me ha costado muchísimo ser visible. Vengo de una familia de hombres, aunque somos siete hermanos y tres mujeres, pero una familia totalmente machista y masculina. Y de ellos he aprendido muchísimo. No darle tantas vueltas a las cosas, no preocuparme, porque las mujeres nos preocupamos demasiado, y ahí es verdad que soy muy racional. Tengo una parte masculina muy acentuada que me encanta. 

Sin embargo, la parte de la mujer empresaria ahora mismo tiene un reto.

Yo me encuentro con muchísimas mujeres que están en un alto nivel directivo pero no son visibles. Les hago comprender que tienen dos responsabilidades éticas. Ser visibles, para que otras mujeres sepan que hay un camino y que se puede llegar, y ayudar a las que están empezando. Eso es vital. No solamente depende del sistema, sino que también depende en parte de nosotras. 

Icr.: Y es aquí donde entran tus cursos de visibilidad femenina. 

Y.S. de T.: Y me siento muy feliz, porque pones en Google “visibilidad femenina” y salgo yo (risas). 

Hay una cosa muy hermosa, cuando las mujeres te ven de verdad, eso es muy importante. Queremos mujeres reales.

Cuando la gente habla de visibilidad femenina llama la atención, porque la palabra visibilidad nos atañe a todos. Realmente cualquier profesión lo que quiere es ser visible. Pero he conseguido que la gente no asocie esa visibilidad con la parte externa, sino que la asocie con la interna.

 Yo no paro de decir que es imposible que seas visible si tú no te sientes visible.

Por eso mis cursos tienen tres fases: Ser, estar y ejecutar. Y trabajo intensamente la parte de las creencias que nos limitan, porque somos nosotras las que nos boicoteamos constantemente. 

Icr.: Marketing, poesía, visibilidad femenina, empresaria, ¿algo más?

Y.S. de T.:Tengo también una compañía de espectáculos de poesía y flamenco, se llama “Taconeando Poemas”. Es muy bonita.

Mira, hubo un momento en mi vida en el que tuve que elegir realmente a lo que me quería dedicar porque hacia ¡tantas cosas!, ¡era un lío! Y decidí centrarme en algo, en un objetivo. 

Mi objetivo es la formación humanística, la visibilidad de las mujeres. Y hubo un momento en el que a mí se me reconocía mucho como poeta, pero yo quería trabajar en lo mío que era la mujer.

Lo bonito de ahora es que tengo las dos cosas unidas, la poesía, que es una forma de vida y la visibilidad de las mujeres. 

Me ha costado muchísimo llegar a tener todo esto, y nunca se llega. Además trabajo sola, pero creo profundamente en la misión que tengo y eso es lo que trasmito. Aunque a veces estar sola profesionalmente es agotador. ..