jueves, mayo 19, 2022
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    Las tradiciones más curiosas de las ciudades europeas en Semana Santa

    Europa es una de las mejores opciones para viajar en Semana Santa. Cada país cuenta con tradiciones muy peculiares que llaman la atención de todo aquel que le gusta viajar para vivir a plenitud la cultura de cada destino. Con fogatas, cazando huevos de Pascua o escribiendo cartas con adivinanzas. Cualquier cosa es posible ver en estos lugares.

    Te adelantamos algunas celebraciones y tradiciones que dejan a más de uno con la boca abierta:

    Lisboa, una fiesta al paladar.

    En la capital portuguesa es típico de la época el dulce tradicional Folar da Pascoa, una exquisita y llamativa corona de pan dulce que lleva un huevo cocido en el centro. También se comen almendras y chocolates. En cada rincón, en todas las panaderías y supermercados, abundan esos días todos estos productos típicos en sus diversas variedades.

     

    Para valientes: las fogatas de Viena.

    Para los busquen aventuras realmente atípicas, Viena es la opción. En la ciudad imperial, durante la noche previa al domingo de Semana Santa, se encienden los conocidos fuegos de Pascua mientras la gente se reúne alrededor de las llamas para cantar y bailar. La gente se divierte saltando sobre las fogatas.

    Múnich y su agenda para todos.

    En esta ciudad alemana los locales y turistas pueden presumir de tener una agenda repleta de actividades de todo tipo. Todos esos días hay pequeñas procesiones religiosas hasta el Domingo de Pascua, día en el que las familias salen a las calles a buscar los coloridos huevos. 

    A la caza del huevo en Edimburgo.

    La tradición en Escocia, y en muchos otros países anglosajones, es muy clara: en Pascua hay que ir a la caza del huevo. Participar en una “egg hunting” es una gran experiencia que disfrutan desde los más pequeños hasta los adultos con espíritu de Indiana Jones. Las búsquedas más famosas: las que organizan el LauristonCastle y el Museum of Childhood

    El secreto de las cartas de Copenhague.

    Cada Semana Santa, las casas y comercios de la capital danesa se visten con alegres motivos de diversos colores. Pero los niños tienen su propia tradición pascual: las cartas de las adivinanzas. Son textos divertidos con poesías y adivinanzas que se regalan entre las familias y amigos.

    Pan dulce con especias en Londres.

    Londres cuenta con una tradición muy deliciosa en Semana Santa. En estas fechas se elaboran los Hot CrossBun, un pan dulce con especias y pasas típicas. Es típico el Viernes Santo, pero turistas y locales lo pueden conseguir durante las fiestas en muchas cafeterías y pastelerías. 

     

    Costumbres pasadas por agua en Varsovia.

    Varsovia en Semana Santa tiene un encanto especial. El lunes de Pascua tienen la costumbre de rociar a las personas con agua. Ese día, además, las niñas lucen coronas de flores y hierbas y se pasean por las casas cantando, alegrando la vida en la ciudad. 

     

    Los diablos toman Sicilia.

    Todas las mañanas de Pascua sucede en Sicilia un acontecimiento muy singular. Las calles amanecen invadidas de los diablos que corren por todas partes al son de las cadenas amenazando a la muerte, capturando a los cristianos y obligando a la gente a ofrecer bebidas. Los ciudadanos se involucran de tal manera que un notario se encarga de contabilizar los detenidos. 

    Bruselas para los amantes del “oro líquido”.

    En Semana Santa, los amantes de la cerveza tienen una cita obligatoria en la capital belga. Toda la ciudad celebra esta bebida con múltiples actividades. Los turistas tienen la oportunidad de tomar unas 500 cervezas diferentes de más de 100 fabricantes ¡Todo un lujo! Los más curiosos pueden, además, descubrir in situ el proceso de elaboración. 

    Vía Crucis a flor de piel en Roma.

    Roma es una de las ciudades donde más se vive la Semana Santa. Los ojos del mundo se posan sobre la capital italiana para ver el ancestral Vía Crucis en el Coliseo y los espectaculares conciertos de música sacra en las iglesias. Como colofón, decenas de soldados del antiguo Imperio Romano recorren las calles impregnándolas de olor a incienso, generando un ambiente festivo y a la vez muy solemne.