PRIMUS CIRCUMDEDISTI ME, FUISTE EL PRIMERO QUE LA VUELTA  ME DISTE

 

Por: Marian Pérez 

 

Este fue el título  que Juan Sebastián Elcano recibió como Capitán de  la Nao Victoria al regresar a Sevilla el 8 de Septiembre de 1522.

Hoy, al pasear por el puerto de Santurtzi, hay algo que se sale de la imagen habitual  y llama la atención de los que por allí rondamos.

Una preciosa réplica que se creó para la Expo de Sevilla 92, recrea fielmente la construida en un desaparecido astillero  de Zarautz, con espacio suficiente para trasportar 85 toneles vizcaínos o, lo que es lo mismo, 102 toneladas. Costó 300.000 maravedíes y tenía capacidad para 45 hombres entre oficiales, marineros, artilleros, grumetes, pajes, criados y algún intrépido viajero de la época.

Cuesta imaginar la gran hazaña marítima que estos intrépidos hombres fueron capaces de lograr sin salir de las cinco cubiertas de las que disponían…

Rodearon el planeta a vela, con tres mástiles en 28 metros de eslora y 7,5 metros de manga  y, como no podía ser de otra manera, bien perpetrados con 4 cañones y 6 falconetes. Vamos, que no les faltaba ningún detalle.

Zarparon de Sevilla el 10 de Agosto de 1519  y fue Carlos I quien dispuso de cinco naves, entre ellas esta, para que Fernando de Magallanes como capitán General las usara para el descubrimiento de la especería.

Atravesaron el Océano Atlántico hasta La Patagonia Argentina, continuaron por el Pacífico hasta las Islas Marianas y, de allí, a Filipinas, donde muere Magallanes. Otra escala les hizo llegar a las islas Molucas y navegando por el Océano Indico rodearon el Cabo de buena esperanza hasta llegar a España.

Consiguieron dar la  vuelta al mundo, pero solo la Nao Victoria logró regresar al puerto del que zarpó con una merma considerable en la tripulación, ya que fueron solamente 18 hombres los que regresaron a casa, a las órdenes de Elcano, que tuvo que remolcar la nave desde Sanlúcar de Barrameda hasta Sevilla por el río Guadalquivir… Imaginaos las condiciones en las que llegaron.

Pues un cachito de historia atracó en el puerto de Santurtzi y continuará navegando por otros puertos con la Fundación Nao Victoria que promociona y desarrolla eventos a través de réplicas de barcos históricos.