La línea de cruceros Princess, subsidiaria de Carnival, aceptó su culpabilidad en un caso de contaminación marina y deberá pagar una multa de $40 milloness, la “mayor” para este tipo de daños ambientales, informó la Fiscalía de Estados Unidos.

Princess Cruise Lines Ltd., con sede en Santa Clarita, California, acordó con la Fiscalía declararse culpable de siete cargos criminales, entre ellos el de encubrimiento en un caso de contaminación ambiental, señaló el jueves Wilfredo Ferrer, fiscal del Distrito Sur de Florida.

Las acusaciones están relacionadas con el “vertido ilegal de desechos contaminados con petróleo del crucero Caribbean Princess”, vinculados a paradas en puertos de Florida, Maine, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Puerto Rico, Rhode Island, Carolina del Sur, Texas, las Islas Vírgenes de EEUU y Virginia, precisó la Fiscalía.

Carnival Cruise, con sede en Miami, es propietaria y operadora de múltiples líneas de cruceros y, en conjunto, comprende la compañía de embarcaciones de recreo más grande del mundo.

“La conducta que se está tratando hoy es particularmente preocupante porque las compañías de Carnival tienen una historia documentada de violaciones ambientales”, se lamentó Ferrer.

Como parte del acuerdo con la Fiscalía, ocho de las líneas de Carnival, entre ellas Carnival Cruise Line, Holland America Line N.V., Seabourn Cruise Line Ltd. y AIDA Cruises, estarán bajo un programa de supervisión ambiental durante cinco años.

La Fiscalía aseguró en un comunicado que las descargas contaminantes se iniciaron en el 2005, un año después de que el barco Caribbean Princess comenzara a operar.

Precisó que la multa millonaria es “la mayor sanción criminal por contaminación deliberada a cargo de embarcaciones”.

Si es aprobada por un tribunal de Miami, de $10 millones de los $40 millones se destinarán a proyectos de servicio comunitario a beneficio del medio ambiente marítimo; $3 millones serán para proyectos ambientales en el Sur de la Florida y $1 millón se utilizarán para proyectos similares en aguas del Reino Unido.

La investigación de Estados Unidos se inició tras recibir información suministrada a la Guardia Costera por la Agencia Marítima y de Guardacostas del Reino Unido (MCA, por sus siglas en inglés), en la que se señalaba que un ingeniero recientemente contratado por Caribbean Princess reportó que en el barco se había utilizado un tubo adicional que no estaba conectado al sistema de filtración de la embarcación para vertir los desechos al mar. Ese procedimiento lo usó en agosto del 2013 frente a las costas de Inglaterra para ilegalmente vertir desechos contaminados con petróleo en el agua.

El ingeniero renunció a su cargo apenas el barco atracó en Southampton, Inglaterra, y el jefe y el ingeniero senior ordenaron a sus subordinados encubrir el procedimiento y mentir al respecto.

La MCA compartió las pruebas con los guardacostas estadounidenses, incluyendo fotos del tubo utilizado e imágenes que mostraban que lo habían removido cuando el ingeniero se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.

Los guardacostas de Estados Unidos inspeccionaron el crucero Caribbean Princess cuando atracó en Nueva York el 14 de septiembre del 2013 y durante la inspección algunos miembros de la tripulación continuaron mintiendo, acatando las órdenes impartidas.

La empresa de crucero también admitió que el vertido ilegal de Caribbean Princess comenzó un año después de que el barco comenzó sus operaciones, como parte de una conspiración para violar la Ley de Prevención de Contaminación de Barcos y para obstruir la justicia.

Asimismo, reconoció el uso de diferentes métodos para transferir desechos contaminados con petróleo por la borda

Fuente.http://www.elnuevoherald.com