Los expertos advierten que las travesías por el Ärtico podrían desencadenar un desastre como el del Titanic con graves daños ambientales a menos que se establezcan los controles para las naves que naveguen en el océano Ártico. 

La primera nave de lujo navegó a través del paso remoto del noroeste del Ártico este verano, lo que hace temer que más podrían seguir este ejemplo antes de que se hayan abordado los problemas de seguridad, reportaFoxNews. 

Unos 1.700 pasajeros pagaron entre 22.000 y 120.000 dólares, y 50.000 más reembolsables como seguro en caso de evacuación, por un puesto en el Crystal Serenity, que zarpó de Anchorage en Alaska el 15 de agosto. Cruzaron a través del paso a lo largo de la costa norte de Estados Unidos, antes de atracar en Nueva York un mes más tarde. 

No hay ningún puerto en el viaje  de 13 mil kilómetros entre Alaska y Groenlandia. Por su tamaño, no hay puerto en el Ártico donde pueda amarrar y todas las salidas a tierra firme deberán hacerse en zódiacs

La nave, propiedad de operador estadounidense Crystal Cruises, recorre una ruta aislada navegada por primera vez por el explorador noruego Roald Amundsen en 1903.

La asociación WWF admite que Crystal Cruises ha intentado minimizar el impacto ambiental del crucero equipándolo con un motor que prescinde del fuel pesado, más contaminante, y prohibiendo el vertido de aguas residuales, incluso tratadas, a una distancia de la costa inferior a los 22 kms, pero considera que la simple presencia de un barco de más de 250 metros de eslora ya es un problema para el ecosistema. De hecho, el Serenity lleva más pasaje que todos los poblados que visitará en su ruta.

Aunque el cambio climático significa que la región está libre de iceberg libre en verano, ejecutivos de transporte temen un desastre a menos que se establezcan las pautas para proteger a pasajeros y al medio ambiente.

El Serenity, con experiencia en la Antártida, cuenta con un casco reforzado, pero no es propiamente un rompehielos, por lo que las asociaciones conservacionistas advierten de los riesgos fatales de un vertido en caso de accidente. En principio, aunque el periplo será por aguas libres, no se descarta la presencia de placas de hielo en algunas zonas, motivo por el cual la empresa propietaria ha alquilado los servicios del RRS Ernest Shackleton, un buque científico británico con capacidad para abrirse paso en situaciones complicadas.

Tero Vauraste, jefe del carguero finlandés de la firma Arctia, advirtió las autoridades poco podrían hacer si uno de estos barcos lanza una señal de socorro, debido a la falta de infraestructura.”El paso del noroeste está miles y miles de millas náuticas en medio de  absolutamente nada”, dijo.

“La navegación en aguas heladas es de hecho más difícil por las pobres imágenes satelitales. Un campo de hielo podría moverse a una velocidad de 4-5 nudos, pero un barco recibirá una imagen de satélite de lo que es 10-20 horas más tarde. Es necesario  establecer una regulación, debemos hacer todo lo que podamos para evitar un desastre”.

La cuestión es si el Ártico está listo para el Serenity. Rod Downie, de WWF, ha comentado que el viaje simboliza el riesgo de los cruceros operando a gran escala en el Ártico: “La fauna silvestre ya está estresada por el calentamiento del clima y la pérdida de hielo marino, pero la llegada de megacruceros a esta parte del mundo podría empujarla al abismo”. Este año, el hielo ártico alcanzará previsiblemente su segundo peor valor desde que hace 30 años empezaron los registros satelitale

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