Unas cien personas se manifiestan contra cruceros por ser «muy contaminantes»

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Unas cien personas se manifestaron contra la presencia del crucero más grande del mundo en Barcelona, el «Harmony of the Seas»

 

Han alertado de que el combustible diesel que emplean estos megacruceros es altamente contaminante, pues tiene un 3,5 % de azufre y está prohibido para actividades en tierra.

Los manifestantes, convocados por varias entidades, como Ecologistas en Acción o la Plataforma para la calidad del aire, se han concentrado en los accesos a la terminal de cruceros del Puerto de Barcelona con pancartas en las que se podía leer «Bye bye cruceros, no vengáis más», «Defendamos nuestro barrio, nuestro aire y nuestra ciudad», «Esto no es inversión, es invasión» o «Fuera tóxicos».

Según los convocantes, este tipo de cruceros amenaza la calidad del aire de Barcelona porque la contaminación de partículas en los barrios que están cerca del puerto puede ser hasta 200 veces superior a la de una autovía y, además, cuando están amarrados, sus motores siguen funcionando para el suministro de energía de los servicios de las embarcaciones.

María García, portavoz de Ecologistas en Acción, ha explicado a Efe que estos megacruceros, que pueden alojar hasta 8.000 personas, utilizan lo que se llama fuel pesado, que está prohibido en tierra, y que en el refinamiento del petróleo es el último residuo que queda.

Ha añadido que este fuel no se permite en el mar del Norte, en el Báltico y en el Canal de la Mancha, donde sólo está permitido el llamado fuel marino, que tiene un máximo del 0,1 % de azufre, y que, pese a ser un combustible mucho más limpio, sigue siendo 50 veces más tóxico que el diesel que usan los coches.

Los convocantes han reclamado también que se aplique en el Mediterráneo la misma normativa que en los mares del norte de Europa y que, cuando estos megacruceros lleguen al puerto, se conecten a otras energías. También quieren que en Barcelona se ponga en marcha un cambio de modelo hacia un turismo menos masivo.

Desde 2015, estos grandes cruceros están obligados, al llegar a puerto, a cambiar el fuel pesado por el fuel marino, y aunque esto se hace, según las mismas fuentes, siguen generando contaminación porque son ciudades flotante y todas las instalaciones continúan en en funcionamiento.

Para los manifestantes, Barcelona ya tiene un problema de exceso de turismo y de contaminación del aire, y se preguntan si es éste realmente el modelo turístico que quiere la ciudad.

El crucero más grande del mundo, el «Harmony of the Seas», que mide 362 metros de eslora y tiene 70 metros de altura, llegó el pasado domingo a Barcelona, donde tendrá su base para operar por el Mediterráneo durante todo este verano.

Tiene capacidad para alojar a unas 8.000 personas, de las que 2.000 forman parte de la tripulación, y en sus 16 cubiertas dispone de 20 restaurantes, galerías comerciales, teatro acuático, pista de patinaje sobre hielo y casino.

 

Fuente: La Vanguardia