Experiencias en un crucero

0
1629

MV Americana de Ivaran Lines

CARTA AL HUÉSPED /MI PRIMER TRABAJO EN UN CRUCERO

Recuerdo una vez en que mi querido suegro Nelson (QEPD) me dijo que lo acompañara a una entrevista para trabajar en un crucero ; él como ex motorista de la Armada de Chile y de la marina mercante al saber mi facilidad con el inglés pensó que podía tener alguna posibilidad ya que, aparte de personal técnico, necesitaban personal de hostelería. De la entrevista no recuerdo mucho, solo que había mucha gente y que mis expectativas no eran muchas .

al cabo de unos días fui contactado pues había sido seleccionado para iniciar el proceso de pre-embarque como camarero, proceso en que lamentablemente mi suegro no participaría….

Los días siguientes fueron de locura entre exámenes médicos, tramitación de Visa C1D en la Embajada de USA, mis obligaciones como trabajador hasta el día en el que se me dieron instrucciones de ir a una agencia de viajes en Valparaíso donde había un pasaje a Buenos Aires, Argentina puerto debía tomar mi primer crucero, uno muy particular, uno que en su proa llevaba conteiner y que en su “castillo” albergaba a 82 pasajeros con todas las comodidades posibles, un crucero que ya no existe como tal…el MV Americana de Ivaran Lines.

MV Americana de Ivaran Lines.2
MV Americana de Ivaran Lines.2

Es así como un 29 de Diciembre del año 1994 inicié una aventura de trabajo por los mares de la costa Este de Sudamérica en viajes de 28 días entre Buenos Aires, Argentina y New Orleans en USA; mis primeros 28 días fueron eternos ya que era mi primera vez fuera de Chile, los huéspedes eran adultos mayores en su mayoría sobre los 70 años, gente muy pero muy preparada, gente muy cordial y amable, gente que amaba disfrutar el placer de la navegación. Pese a llevar 82 pasajeros, el Americana, como todos lo conocían, era considerado un barco de carga por lo cual no gozaba de los privilegios de un crucero; había que quedar “a la gira” a espera de un sitio de atraque, la relación con los huéspedes era muy cercana de hecho había una mesa extra en el comedor del barco donde los camareros comíamos la misma comida que ellos una vez que el postre y café les habían sido servidos. Muchas veces ellos se unían a nuestra mesa y compartían una amena conversación con nosotros, sobremesa que podía durar horas y a la cual se unía incluso el Capitán u otro oficial de navegación.

La relación era tan linda, tan estrecha que aún recuerdo mi llegada a New Orleans por primera vez, esa en la cual le tuve que decir adiós a esos huéspedes que habían sido mi contención durante 28 días, habían sido mi familia, mis maestros de geografía, Inglés, literatura, en fin, tantas cosas que como adultos mayores disfrutaban enseñar a un joven como lo era yo en ese tiempo. Ese día sentí una pena enorme casi tan grande como la que sentí al dejar a mi esposa e hija recién nacida en Chile, derramé unas lágrimas por esa gente que aún recuerdo y que recordaré por siempre.

¿Por qué les cuento esto mis amigos? Muy simple, para que ustedes como pasajeros de un crucero, como nuestros huéspedes sepan lo importante que son para nosotros los tripulantes, esos que les damos la bienvenida cada noche en el comedor, esos que le dejamos una toalla con forma de animalito en la cama de su habitación, esos que sabemos lo que usted bebe y se lo llevamos sin que usted lo pida. Nosotros con gusto hacemos nuestro trabajo para que ustedes pasen unas vacaciones inolvidables a bordo de nuestro crucero pero ustedes también hacen de nuestro trabajo algo inolvidable; una sonrisa, un saludo, una foto, todas esas pequeñas cosas marcan también una diferencia en nuestras vidas, en esos 6 meses que estamos lejos de nuestras casas, tiempo en el que ustedes son nuestra familia…..en  nombre de los tripulantes de cruceros les doy las gracias a ustedes señores huéspedes, gracias por permitirnos ser parte de vuestras vidas….

Guillermo Toloza

Ex-Tripulante