Alrededor de 150 personas han protestado ayer en la estación marítima de Palma contra el turismo de cruceros, a la legada del «Symphony of the Seas», el crucero más grande del mundo, que, según los manifestantes, genera un impacto «tan descomunal como sus dimensiones»

 

«Hola y adiós», «Fuera los cruceros», «La ciudad para quien la habita y no para quien la visita», «Stop polución» y «No somos sardinas» han sido los lemas más repetidos por los congregados para protestar contra este crucero con capacidad para más de 6.000 pasajeros y unos 2.000 tripulantes.

La manifestación en la estación marítima de Palma la ha convocado la Asamblea 23-S, que organizó otra en septiembre pasado en Palma con el lema «Hasta aquí hemos llegado, paremos la masificación turística», y se suma a la que se llevó a cabo ayer en Barcelona contra este mismo crucero.

«Hemos venido al puerto a decir hola y adiós, a nuestra manera, al crucero más grande del mundo y a los turistas que viajan en él», ha dicho María Bover, de la plataforma «Palma para quien la habita», que ha leído un manifiesto.

Ha explicado que en el buque atracado hoy en la ciudad consume 15 toneladas de fuel cada hora, una cantidad de combustible «que permitiría que 5.655 coches hicieran el trayecto Palma-Manacor».

«No queremos este monstruo amarrado en nuestro puerto», ha proclamado, ha añadido que el buque paga sus impuestos en Bahamas y ha insistido en que el impacto medioambiental y social que produce es «tan descomunal como sus dimensiones».

La plataforma convocante se opone el turismo de cruceros y a la masificación, que consideran propios de un modelo nocivo para Mallorca: «nos perjudica, destruye el territorio, nos explota y nos echa de casa», ha afirmado y ha declarado que cada vez más residentes en Baleares piden que se pongan límites al turismo.

El presidente del grupo ecologista GOB, Amadeu Corbera, ha criticado «la colonización turística de Baleares», ha pedido al Govern balear, al Consell de Mallorca y el Ayuntamiento de Palma que no esquiven su responsabilidad en relación con los cruceros apelando a quién tiene las competencias y que «se sienten a hablar de propuestas» para ponerle límites.

Ha advertido de que las previsiones indican que este año llegarán a Palma más vuelos y más cruceros que nunca antes, «con lo que la saturación será mayor que nunca». Palma alcanzó 1,67 millones de cruceristas el año pasado y prevé llegar a 1,75 millones en 2018.

Fuente: La Vanguardia