Dos líneas de cruceros -Holland America y Princess Cruises- anunciaron que dejarán de recalar en el puerto de Valparaíso para la temporada 2017-2018, redirigiendo sus operaciones al terminal de San Antonio. Estas dos compañías se suman a otras cuatro que anteriormente habían comunicado similar medida. La noticia constituye un duro golpe para la ciudad de Valparaíso -su propio alcalde así lo ha reconocido-, debido al impacto que provoca en el turismo y en todos los servicios asociados.

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Es evidente que la fuerte merma de la actividad de cruceros en Valparaíso es la consecuencia de los graves trastornos que han debido enfrentar las compañías al recalar en dicho puerto, donde producto de paralizaciones o acciones de fuerza el desembarco de pasajeros se ha visto alterado. Uno de los episodios más grave tuvo lugar en febrero pasado, cuando cinco mil turistas se vieron perjudicados debido a una sorpresiva movilización de estibadores eventuales -dos cruceros experimentaron trastornos en el abordaje y desembarco-, lo que generó un daño a la imagen del puerto que será difícil de revertir.

Aun cuando el terminal portuario ha concretado en los últimos meses una serie de inversiones para mejorar la infraestructura, y se ha celebrado un acuerdo marco entre el terminal, la municipalidad, los trabajadores portuarios y operadores de turismo para recuperar la industria de cruceros, dichos esfuerzos parecen insuficientes. Si bien San Antonio está aprovechando el mal momento de Valparaíso, este episodio es un llamado de atención sobre la importancia de cuidar la institucionalidad y la estabilidad en las reglas.

 Fuente.http://www.latercera.com/