Mis “padres de cruceros”….. 1ª parte

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Guillermo Toloza
Guillermo Toloza

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Guillermo Toloza

   Corresponsal en Valparaíso (Chile) 

 

Los tripulantes de países en vías de desarrollo como Chile vemos en la industria de cruceros una oportunidad de trabajo    espectacular que nos permitirá conocer diferentes lugares del mundo, ganar un buen dinero (comparado con nuestro país de origen), ganar en dólares americanos libres de impuestos, ganar experiencia laboral y enriquecernos como personas.  Las anteriores eran, en gran parte, mis motivaciones para ingresar a la industria de cruceros pero algo que jamás pensé fue el decir que a bordo de un barco de cruceros iba a conocer a personas que me llamarían “hijo” y a los cuales yo llamaría mis “padres de cruceros”…..

 

Esto tan raro a los ojos de una persona común me ocurrió por allá por el año 2006 mientras trabajaba en las boutiques del Sun Princess; es allí donde en uno de los cruceros entro a la tienda una pareja de “abuelitos” muy simpáticos, Charlotte y Lloyd Wilson, a los cuales atendí tal y como hacía con todos mis huéspedes. Al día siguiente fueron nuevamente a la tienda y conversamos un poco más, luego quedamos en tomarnos un trago después del cierre de la tienda; así iniciamos un contacto que trascendió la relación normal que se da en la tienda ya que al compartir una copa o un café hablábamos de otras cosas más personales como la familia, sus hijos ya mayores, mi familia, mis hijas pequeñas, de nuestros países, en fin, de muchos temas en muchas veladas que llegaron a su fin con el termino del crucero; quedamos en comunicarnos vía telefónica ya que, por su edad, no dominaban mucho el tema de la internet pese a tener ordenador portátil  y correo electrónico para mantener contacto.

En uno de estas comunicaciones me dijeron que habían reservado un crucero a un precio muy conveniente en su calidad de Diamond Members pero que su principal motivación era venir a visitarme. Imagínense como me sentí al saber que estas dos personas que hasta hace un poco de tiempo atrás eran extraños habían decidido tomar un nuevo crucero solo para ir a verme; eso es algo que no se puede explicar, es algo que se valora mucho sobre todo cuando uno está lejos de su familia y de todo lo que uno ama.

Cuando llegó el día de su embarque fue algo que no se puede describir, me sentía como si fuera a subir a bordo uno de mis familiares más entrañables, les reitero, algo muy especial cuando uno se encuentra lejos de todos sus seres queridos; los esperé en el gangway y al verlos subir solo un abrazo fuerte y sincero, uno de esos que uno le da a la gente que quiere, uno que te hace darte cuenta de que esas personas son especiales para ti.

Por: Guillermo Toloza

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