Harmony of the Seas en Barcelona

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Por: Toni Bailo

Icruceros, Revista de Cruceros


EL GIGANTE DE LOS MARES

El Harmony of the Seas ha dejado de ser un mito y se ha convertido en realidad. Desde el domingo 5 de junio de 2016 el Harmony  está operativo desde su puerto base para este año, Barcelona. Una ciudad y un puerto que- por parte municipal- no dan la bienvenida a estos colosos flotantes por la gran contaminación que producen, así como las Asociaciones Vecinales  que están en contra de la masificación turística de los cruceros.

La autoridad portuaria sí que dio la cara a través de su presidente, Sixte Cambra, y  también por parte de la propia naviera la señora Belén Wangúemert,  presidenta de Francia y España de Royal Caribbean.

harmony of the seas mediterraneo

El señor Sixte, -a pregunta de este redactor-, dijo que la ciudad quería premiar a aquellas navieras que tuvieran un índice muy bajo de contaminación y animaba a la utilización de gas licuado para evitar grandes contaminaciones. Además aseguró que la ciudad trabaja en conjunto con las navieras para que esto se lleve a cabo lo más pronto posible y crear un ambiente mucho más sostenible para todos.

Pero dejemos de reacciones adversas y poco frecuentes para dejar constancia de datos y cifras, las cuales son desorbitantes y  para el que no está acostumbrado a viajar en cruceros totalmente desconocidas.

El Harmony of the Seas con sus 227.000 toneladas, 362 metros de eslora, y sus casi 10.000 personas a bordo,- entre pasaje y tripulación-, flota con gran soltura y a simple vista nadie diría todo lo que alberga en su interior.

Sus 18 cubiertas, casi 3.000 camarotes, más de 20 restaurantes y paseos con tiendas incluidas hacen del Harmony of the Seas  una ciudad flotante.  Teatros, pista de hielo, espectáculos tipo Broadway, enormes toboganes, un tobogán gigante en seco único en el mundo,  tirolina, piscinas de diversas clases incluidas para la práctica de surf, parques infantiles, carrusel, etcétera conforman las opciones de ocio a bordo. Miles de luces de todos los colores  adornan e iluminan todo ese mundo de fantasía en el que se convierte tu crucero, y que después -como en el caso de Cenicienta- al tocar tierra, se esfuma.

He de decir que no han dejado ni un mínimo detalle por cubrir, incluso las claustrofóbicas -para algunos- habitaciones interiores se han convertido en una novedad, incluyendo en las mismas pantallas con vistas virtuales como si de una ventana se tratara.

¿Cuándo se ha visto que un barco lleve en su interior más de 10.000 plantas que se riegan con agua dulce que el mismo barco produce?… Todas ellas ofrecen un Central Park florido y hermoso, como un parque cualquiera de una ciudad cualquiera, el cual hace mucho más agradable el paseo en las travesías por alta mar.

Detalle curioso y por mi parte nunca visto, una flota de furgonetas de una conocida floristería barcelonesa descargaba grandes cantidades de flores para decorar todo el interior del barco.

Reconozco que resulta agobiante la cantidad de personas moviéndose a la vez dentro del barco, y que por muy grande que sea siempre resultará pequeño. Imagino grandes filas para realizar reservas, en restaurantes, espectáculos interiores y al aire libre, etcétera. Esta es mi opinión personal, y siempre llegaremos a la misma conclusión, que hay gustos para todos, y que para gustos los colores.

Resumiendo por la parte vista,- nos quedó mucho por descubrir en una visita rápida y caótica-, restaurantes, habitaciones, tiendas, bares, teatros… la imaginación no tiene límites.  Cada día se intenta descubrir e innovar y esto en el mundo de los cruceros y con las tecnologías que hoy tenemos, nos hacen preguntarnos qué será lo próximo que veremos. Cada vez irán incluyendo detalles para poder llamar la atención a este gran número de cruceristas que existe en la actualidad y que cada vez va más en aumento.

Yo me reafirmo- y es mi libre opinión- que un crucero es para poder disfrutar de todo, pero sin aglomeraciones, tu relax, tu momento. Descubrir cada palmo del mismo, llegar a conocer a las personas que viajan contigo y crear una atmosfera feliz en esos días que tanto esfuerzo te cuestan, Y tener un merecido premio, hacer de tu viaje una gran experiencia, un recuerdo inolvidable y no solo poder decir, “he ido en el barco más grande de mundo”.