Por : Alicia Fernández

Para mi los franceses logran en el cine el máximo costumbrismo que atraviesa las pantallas, y este es todo un claro ejemplo. Robert Guédiguian nos hace reflexionar por debajo del hilo principal de la película, sobre la deshumanización de nuestra sociedad.

La familia, el amor, la generosidad o no generosidad de los seres humanos, envidias celos, adicciones, sexo, abuso laboral, dinero o falta de él y por supuesto, puro amor. 



Cuán generosos son los dos personajes de la generación mas mayor, los abuelos; encarnando los valores mas nobles, sacrificados y sensibles de la película. La abuela interpretada por Ariane Ascaride, es una mujer que trabaja en la limpieza y el abuelo Jean Pierre Darroussin, como conductor de autobús, ambos sacrifican su descanso, su tiempo y su energía por y para su familia. El tercero en discordia, Gerad Meylan, generoso ex-presidiario capaz incluso de volver a la cárcel por salvar a su familia. 

Esta familia, no tan peculiar sin embargo, nos hace un recorrido de una etapa complicada para sus protagonistas. Seguro que cualquiera de nosotros logra identificarse fácilmente con alguno de sus miembros. A mi me ha hecho conectar con la historia profundamente, vivirla con ellos y sufrir en muchos momentos. Te cuestionas en que lugar estas y como actuarías tú en su piel; ¿sería capaz de llegar hasta ahí? 
Me gustaría destacar el prologo bellísimo del nacimiento del bebé, Gloria. Imágenes conmovedoras y hermosas.
Gracias