El jet lag es conocido como la alteración de los ritmos biológicos de nuestro cuerpo, producido cuando viajamos a través de diferentes husos horarios

 

Estamos  programados para hacer un número de cosas en un periodo de 24 horas, como comer y dormir. Por ello se descompensa cuando recorremos largas distancias rápidamente en avión llegando a provocar cansancio, alteraciones del sueño, dolor de cabeza o falta de apetito, entre otras cosas, ya que nuestro cuerpo se confunde al cambiar de zona horaria de repente. Etihad Airways, la aerolínea nacional de los Emiratos Árabes Unidos, nos desvela qué hacer antes, durante y después de este tipo de vuelos de larga distancia para que puedas disfrutar del viaje sin padecer los clásicos síntomas de éste fenómeno.

1.    Antes de volar: Realiza un pequeño entrenamiento de sueño y dieta

Las personas que siguen horarios estrictos en su día a día, sufren más el jet jag. Sin embargo, si eres más flexible con esto ya empiezas con ventaja, ya que hay una serie de cosas que puedes hacer para reducir el riesgo de padecerlo. Por un lado, si viajas hacia el oeste, intenta quedarte despierto una hora más de lo habitual durante unas noches, de esta manera te acercarás más a la hora de irte a dormir en tu destino. Por el contrario, si viajas hacia el este, acuéstate un poco antes de lo que sueles hacerlo.

Otra de las cosas que puedes hacer durante la semana previa, es seguir una dieta anti jet lag, basada en el plan Argonne, un programa recomendado por el gobierno estadounidense. Un estudio de medicina militar concluyó que este sistema reducía un 16% el jet lag después de volar de Corea a Estados Unidos. Dicha dieta aconseja que tus comidas sean ricas en proteínas en el desayuno y a mediodía, y para cenar, alta en carbohidratos.  Sin embargo, los dos días antes del vuelo, debes mantener el nivel de calorías al mínimo, evitando alimentos como carnes altas en grasa y embutidos y aumentando el de verduras, claras de huevo, pescados blancos a la plancha o al horno y si elegimos carne, que sea pollo.

 

2.    Organiza el vuelo

A su vez, es recomendable organizar bien el viaje. Trata llegar de día a tu destino, de esta manera tendrás el día para aprovechar y adaptarte al nuevo horario, hasta que por fin llegue la hora de descansar. Si tienes tiempo, es aconsejable realizar escalas. Es bueno pasar por lo menos un día en algún sitio intermedio antes de llegar a tu destino, para que tu cuerpo se vaya adaptando poco a poco al nuevo horario del destino al que te diriges.

3.    Relojes en hora

Desde que nos montamos en el avión, debemos mentalizarnos del nuevo horario. Por eso, es aconsejable poner nuestro reloj en hora antes de despegar, y seguir nuestro nuevo horario. De esta manera, si tu vuelo aterriza por la mañana significa que debes intentar dormir en el avión. Si este es el caso, se aconseja ir preparado para poder dormir a bordo, puedes llevar una almohada, tapones para los oídos o un antifaz para descansar mejor.

 

4.    Cuida tu cuerpo

Ya hemos hablado de la dieta antes de subir al avión. Pero es importante seguir con ello durante las horas de vuelo. Se recomienda beber mucha agua y evitar el alcohol, que favorece la deshidratación, así como las bebidas con cafeína, ya que alteran nuestros patrones de sueño. Prepara algo ligero de picar como frutos secos o fruta. Sin embargo, no fuerces si no tienes hambre y espera a la comida del vuelo. Hacer ejercicio también es bueno, en estos vuelos tan largos es recomendable levantarse a estirar las piernas y ejercitar los músculos para aliviar la tensión caminando por los pasillos. También viene bien refrescarse en el avión o durante una escala, lavarse la cara y los dientes pueden ayudarnos. Además, después de tantas horas fuera de casa viajando en un avión, necesitamos despejarnos. Al llegar a tu destino, dúchate o date un baño en la piscina, hará que te sientas mejor.

 

5.    Aprovecha las horas de luz

La luz solar puede ayudar a engañar a tu cerebro y contrarrestar los efectos del Jet Lag. Pasar tiempo al aire libre y realizar ejercicio nos activa para evitar el cansancio. Evita a toda costa dormir la siesta una vez llegues a tu destino, aprovecha el día y aguanta para dormir del tirón hasta que llegue la noche y las horas que normalmente duermes. El primer día es el más duro pero tómatelo con calma e intenta ir adaptando tus horarios a los locales.