Otoño e invierno son las temporadas claves para la observación de este bello fenómeno una vez cruzado el Círculo Polar Ártico, donde a bordo de Hurtigruten y lejos de la contaminación lumínica, los cielos noruegos se visten de color

 

La compañía naviera noruega garantiza la observación de las Auroras Boreales con su sello Northern Light Promise.

 Invierno es la temporada perfecta para visitar las costas noruegas a bordo de Hurtigruten, ya que, además de los paisajes teñidos de blanco que se observan durante el día, por la noche se suceden las Auroras Boreales. Se tratan de las indiscutibles protagonistas de esta temporada, que tiene lugar entre el día 1 de octubre y 31 de marzo una vez adentrados en el hemisferio norte.

 

Las noches nórdicas se colorean gracias al espectáculo único de cortinas multicolores, pero a bordo de Hurtigruten y lejos de la contaminación lumínica, el visitante tiene la oportunidad de visualizar sus tonos verdes, rojos y morados de una forma aún más intensa. De esta forma, una vez se suceden las Auroras Boreales, el capitán del barco, gracias al sistema de avisos de la compañía, notifica a todos los huéspedes tanto en las áreas públicas como en las cabinas para que puedan contemplar este suceso, ya sea al aire libre o en las salas panorámicas interiores.

Además, dado que este fenómeno natural es uno de los reclamos a lo largo del viaje por el mar más bello del mundo, Hurtigruten cuenta con un sello de garantía, denominado Northern Light Promise. Ese compromiso consiste en que si la observación de las Auroras Boreales no es posible debido a las condiciones climatológicas, durante el recorrido clásico completo Bergen – Kirkenes – Bergen entre el 1 de octubre y 31 de marzo de 2020, Hurtigruten regala al huésped un viaje gratuito de 6 o 7 días para que tenga otra oportunidad para ver este espectáculo de luces.

 

Durante el recorrido, el pasajero contemplará el maravilloso paisaje ártico al cruzar el paralelo 71 dirección a Cabo Norte, el punto más septentrional de Europa y a tan sólo 2.000 kilómetros del Polo Norte.

 

Una esfera de hierro marca el momento, levantándose sobre un acantilado a 307 metros sobre el nivel del mar y creando unas impresionantes vistas a los ojos del viajero. Rumbo Norte, recorriendo la pintoresca costa noruega hasta Kirkenes, cerca de la frontera rusa y última parada del Expreso del Litoral, el huésped de Hurtigruten podrá visitar la ciudad de Tromsø también conocida como el París del Norte; observar una de las cordilleras más impresionantes de Noruega, los llamados Alpes de Lyng; pescar cangrejos reales en el mar de Barents; visitar el hotel de hielo; conducir motos de nieve a través de la tundra o  montar en un trineo tirado por perros a través del paisaje que poco a poco se cubre de un gran manto blanco. Expertos marineros enseñarán al pasajero a hacer nudos náuticos, se podrá degustar pastelitos de pescado en cubierta e incluso, el chef del barco mostrará como aprender a filetearlo.

 

Los más aventureros podrán realizar excursiones con raquetas de nieve, deslizarse en trineos, disfrutar de una excursión de avistamiento de ballenas a través del mágico paisaje de invierno noruego, e incluso esquiar. Además, todos aquellos que quieran adentrarse en la cultura e historia noruega podrán hacerlo con las conferencias a bordo. 

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