DESCUBRIENDO HOTEL ATLANTIS Y DE VUELTA A CASA

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Hotel Atlantis
A las 9 horas desembarcamos y nos dispusimos a coger un taxi para ir a visitar el famoso hotel Atlantis en The Palm. Al cual llegamos en unos 20 minutos (15 euros).
El hotel Atlantis es un resort de lujo que se encuentra en la media luna de The Palm Jumeirah.
Consta de dos torres unidas por un puente y dos estaciones de monorraíl que le unen al tronco de la palmera.
Incluye un parque acuático de 16 hectáreas, el más grande de Oriente Medio, un centro de conferencias y casi 2000 metros de terreno.
Su diseño arquitectónico imita al hotel Atlantis Paradise Island de Bahamas.
Una vez dentro, este nos pareció como un gran parque temático sobre la Atlántida.
La recepción merece la pena verse, poco tiene que ver con lo que en cuanto a hoteles estamos acostumbrados.
En ella se dan cita colores, agua, diferentes texturas y dibujos de lo que pudo ser este mitad mito, mitad realidad.
Como este hotel está ambientado en lo que fue el reino perdido de la Atlántida, dispone de un impresionante acuario con más de 65.000 especies en su interior nadando entre lo que asemejan ser ruinas de esta fantástica ciudad y dándote al verlo la sensación de que estas bajo el agua
acuario con más de 65.000 especies
Este acuario es también visible desde alguna de sus habitaciones.
Entre las zonas que se pueden visitar sin estar alojado, se encuentra la galería comercial con tiendas tanto de productos con el logo de hotel, como de firmas exclusivas, diversas cafeterías y la entrada a su propio parque acuático y playas privadas.
En este parque se puede disfrutar tanto de lanzarse por gigantes toboganes de agua, hasta nadar con delfines.
Una vez acabamos la visita tomamos allí mismo otro taxi y nos fuimos al Dragón Mart.
Se trata de un centro comercial a las afueras de la ciudad, el cual está dedicado exclusivamente a la informática y tiendas de chinos.
Allí uno puede encontrar prácticamente de todo, desde bolsos, zapatos, todo tipo de pequeño electrodoméstico, hasta ordenadores, móviles, consolas y toda la tecnología que existe hoy en día en el mercado.
Todo a muy buenos precios.
Después de hacer unas cuantas compras y como ya eran las 14.00 horas y podíamos disponer del camarote hasta las 15.30, nos dispusimos a volver al barco.
El calor ese día era insoportable y la atmosfera estaba cargada con una especie de neblina, que no era otra cosa que la propia arena, dificultando la visibilidad.
El barco era un trajín continuo de gente con maletas, unos llegaban y otros ya nos disponíamos a marchar.
El poder disponer del camarote hasta las 15.30 horas fue de agradecer. En el habíamos dejado una maletita como equipaje de mano, así que nos dispusimos a ducharnos y cambiarnos de ropa.
Una vez que dejamos el camarote y después de tomar algo fresco nos despedimos del Costa Luminosa.
Recogimos nuestras maletas en la terminal del puerto y un taxi nos llevo al aeropuerto.
Nuestras maletas iban llenas.
Llenas de experiencias vividas en esos días, de sol, de paisajes y gentes diversas y sobre todo, llenas de la ilusión de que tras un viaje que acaba otro se abre camino, y esa es una sensación única.
Nuestras maletas se dirigirán en breve a los Fiordos Noruegos, pera eso ya es otra historia……….

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