Cuba autoriza las entradas y salidas de ciudadanos cubanos en cruceros

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El domingo de la próxima semana, un barco de pasajeros volverá a conectar Cuba con Estados Unidos. Será la primera vez que eso suceda desde 1978, cuando la naviera Carras suspendió sus rutas desde Nueva Orleáns a la isla, que formaban parte de un itinerario turístico consistente en una escala de dos días en La Habana y otras dos en las Bahamas, de donde los viajeros regresaban por vía aérea a EEUU.

La medida entrará en vigor el 26 de abril, pero seguirán siendo el régimen el que tenga la última palabra sobre quién sale de la isla y quién no

El experimento sólo duró dos años, no exentos de incidentes. En el primer viaje, que comenzó cuando el 15 de mayo de 1977 el crucero de lujo ‘Daphne’ levó anclas de Nueva Orleáns con 400 pasajeros, entre los que estaban las estrellas del ‘jazz’Dizzy Gillespie y Earl (alias ‘Fatha’) Hines, hubo una amenaza de bomba. Pero al final fue el libre mercado, y no la política, quien acabó con los cruceros, que solían ser despedidos con manifestaciones de exiliados anticastristas. En 1978, Carras, al borde de la suspensión de pagos, cerró la línea. Y sus rutas quedaron como unaanécdota a pie de página en el más de medio siglo de crisis entre La Habana y Washington. De hecho, y con la excepción de estos pocos viajes, los últimos trayectos turísticos entre Cuba y EEUU se habían acabado en 1961.

Entre Miami y La Habana, la comunicación marítima se suspendió incluso antes: en 1959. Hasta el próximo domingo. Porque el 1 de mayo el crucero ‘Adonia’, con704 pasajeros, partirá de Miami rumbo a La Habana, donde, según sus responsables, ofrecerá a los viajeros la oportunidades de escuchar -y bailar- música cubana, visitar La Habana Vieja -una joya arquitectónica en un estado de decrepitud pavoroso- «y conducir coches antiguos», es decir, vehículos como los que había en EEUU en los años 50.

Pero el viaje del ‘Adonia’ no ha sido fácil. La legislación cubana prohíbe que personas que hayan nacido en ese país regresen como turistas. Eso suponía que loscubano-americanos no podían subir al ‘Adonia’. Y esa comunidad era precisamente el principal mercado de la ruta diseñada por Carnival, la mayor empresa de cruceros del mundo, que a su vez es la dueña del ‘Adonia’. Así que ‘Carnival’ optó por no vender pasajes a ciudadanos estadounidenses o residentes en EEUU pero que hubieran nacido en Cuba. El resultado fue que, hasta este viernes, apenas se habían vendido plazas.

Hasta que ‘Granma’, el órgano periodístico del Partido Comunista Cubano, anunció que, a partir del próximo martes, cualquier cubano «con independencia de su condición migratoria», puede enrolarse como tripulante o como pasajero en un crucero o mercante. Eso elimina la prohibición a los cubanos a subirse al ‘Adonia’. Pero no implica que los cubanos que vivan en Cuba puedan viajar fuera del país, «en calidad de pasajeros y tripulantes» libremente. Porque, para lograrlo, «deberán hacerlo a través de las instituciones empleadoras establecidas«. Léase: el Estado. El régimen, así pues, seguirá decidiendo quién sale y quién no.

La controversia, en todo caso, revela cuánto han cambiado las cosas a ambos lados de la frontera marítima entre Cuba y EEUU. No deja de ser curioso que hayan sido las autoridades del condado de Miami-Dade, donde se concentra el exilio cubano, las que hayan presionado más a Carnival para que negocie con La Habana la autorización a los cubano-americanos a viajar a la isla. Hace apenas unos años, eso hubiera sido impensable.

Fuente :http://www.elmundo.es/