‘El Caso’, una serie tan sencilla como bien hecha

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La 1 estrenó este martes ‘El Caso. Crónica de sucesos’, ficción que recrea algunos de los relatos que fueron portada del icónico diario de sucesos.

 

Otra serie de TVE que se lleva el aplauso de los periodistas tras concluir su pase previo al estreno. Otra serie de TVE que satisface las expectativas y que sorprende en determinados ámbitos -más aún a sabiendas del ajustado presupuesto- y, de nuevo, todo hace indicar que será otra serie de TVE transitará por el empedrado camino en el que la cadena pública coloca a todas sus ficciones.

La 1 estrenó este martes (22:15 horas), ‘El Caso. Crónica de sucesos’, su nueva serie, de género detectivesco, ambientada en la España de los años sesenta en la que en cada uno de sus 13 capítulos, mostrará un crimen inspirado en los que fueron portada del semanario El Caso, el periódico de mayor tirada de la época.

No es buena fecha para estrenar una serie, pues más allá del dato de su estreno, su segundo capítulo coincidirá con la Semana Santa, fecha en la que el consumo televisivo suele decaer; de ahí que las privadas opten por esperar para arrancar con la siguiente ventana de estrenos de programas y series. Sin lugar a dudas, tras la Semana Santa, Antena 3 y Telecinco darán cuenta de varios de sus nuevos productos. Como ya hicieron el año pasado. Pero en esta TVE, los razonamientos de los responsables de tomar las decisiones son verdaderamente indescifrables.

 

‘El Caso’, más que digna serie de género

Con estas piedras en el zapato echará a andar ‘El Caso’. Esas son sus circunstancias; ahora, hablemos del producto, que resulta una más que decente ficción de género policiaco. Un procedimental policíaco que se aborda desde las entrañas de la redacción de un periódico tan peculiar como lo fue El Caso en la negra España de Franco.

Como en toda buena serie que se precie -y esto es más de agradecer aún en una serie de una cadena pública-, en ‘El Caso’ se pueden establecer, al menos, tres niveles de narrativa: lo que muestra, lo que cuenta y lo que subyace. Todo ello sin ser una serie compleja, con una estructura tan sencilla como ajustada a este género de ficción: cada uno de los 13 capítulos que componen la primera temporada es autoconclusivo.

Los protagonistas -dos redactores del semanario El Caso– investigarán un crimen que se irá complicando a medida que avance el capítulo, entrarán en juego otros personajes del ámbito de la policía, la política, episódicos… para terminar resolviéndose de manera satisfactoria, a la vez que mantiene viva otra trama transversal durante varios capítulos. Es decir, puro género. Ahí se zambulló TVE hace unos años con ‘Los Misterios de Laura’, probó suerte con ‘Víctor Ros’ y este año lo intentó con la desastrosa ‘Olmos y Robles’. ‘

‘El Caso’ es su última intentona en el género negro, sin caer apenas en la comedia y -quizá sin pretenderlo-, tomando los mejores ingredientes de sus predecesoras. Y es que ‘El Caso’ es la mejor serie de género policiaco que ha puesto en marcha TVE en la última década.

Así que en el nivel de “lo que cuenta la serie”, sin calificarla como brillante, sí se puede decir que es entretenida, que tiene ritmo -aunque a veces sea pausado- y que no cae en piruetas estrambóticas para desencadenar y resolver sus guiones. Tampoco en el exceso del tópico sobre periodistas.

Analizando lo que muestra, se puede afirmar que esta serie producida por Plano a Plano (‘El Príncipe‘, ‘Allí abajo’) deja un envoltorio que, por momentos, invita a pensar que se trata de una película o de una cuidada producción europea ambientada 50 años atrás. En su tratamiento visual, en la creación de la atmósfera, no sería loco -sí atrevido- decir que ‘El Caso’ destila cierto aroma de la elegancia que desprende ‘Mad Men’ .

La serie encierra un magnífico trabajo de atrezzo, caracterización de personajes y fotografía que llega al espectador gracias al buen hacer de Iñaki Mercero -glorioso apellido-, director de la serie que opta con acierto por bajar la cámara, abusando del contrapicado y favoreciendo la perspectiva y la amplitud del escenario.

Lo que subyace: la España de Franco

Como serie sencilla que es, en ‘El Caso’ no hay más pretensiones que la de no traicionar a los amantes del género, agradar al público de TVE y, en la medida de lo posible, poder seducir a ese espectador que rara vez pasa por La 1 y menos aún para quedarse.

No es, por tanto, ‘El Caso’ una serie presuntuosa, ni que aspire a reflexionar sobre la maldad del ser humano o la putrefacción social a partir de asesinatos particulares que fueron portada del semanario. No. Esta serie ni la emite HBO ni está escrita por David Simon. Quien vaya a buscar ‘The Wire’ en ‘El Caso’ que no lo intente.  Si las circunstancias son tan diferentes, las comparaciones son absurdas.

Aún así, El Caso’ es un elegante lienzo de la sociedad la España del franquismo tecnócrata. En la serie subyace la corrupción policial y política, con cargos que no rendían cuentas ante ningún organismo de control y que podían dar carpetazo a voluntad propia a los asuntos más malolientes; dibuja una sociedad machista en la que la valía de la mujer no solo se cuestionaba, sino que también se rechazaba o en la que ser una galán y un caballero -por positivo que nos parezca- era otra manera de hacer de menos a las mujeres. Esta serie también hará un guiño a la homosexualidad, perseguida como delito en aquella España.

Aquel semanario, por sensacionalista y amarillento que fuera, suponía un relato verídico frente al discurso oficial que el franquismo imponía a la mayoría de medios. Así que, la censura estará muy presente en ‘El Caso’.

Y sería injusto acabar esta crítica sin elogiar el trabajo actoral, solvente en el conjunto de su reparto y especialmente destacable en la figura de Fernando Guillén Cuervo, que da vida a Jesús Expósito, el periodista más veterano del periódico -ex policía- que se valdrá de su olfato detectivesco y su instinto para llegar hasta donde la prudencia y la legalidad invita a no hacerlo.

Guillén Cuervo es el padre de la idea, quien parió esta serie y la llevó de despacho en despacho hasta que una cadena la tomó como idónea y una productora la pulió. Puede estar contento Fernando con el resultado final y de su trabajo interpretativo, basta un solo capítulo para regalar al espectador un personaje duro, áspero, audaz, simpático, con tendencia a la soledad, pero que no renuncia a una caña con amigos. Complejo protagonista, rico en matices al que Fernando Guillén Cuervo ha sabido adaptarse como un guante.

¿Acaso se le puede pedir más a un procedimental que resucita al mítico semanario del crimen español? ¿Creen que los americanos lo harían mejor? Echen un vistazo a la chapuza que han hecho con la adaptación de ‘Los misterios del Laura’.

 

Fuente: Cadena Ser