Así es la inédita regata entre el ‘Queen Mary 2’ y los veleros más rápidos del mundo

 

El 25 de junio dio inicio en Saint-Nazaire (Francia) una regata transoceánica singular, sin precedentes. Un cruce del Atlántico hasta Nueva York protagonizado por uno de los cruceros más grandes del mundo, el Queen Mary 2, y cuatro de los trimaranes más rápidos del océano. La regata The Bridge Centennial Transat fue ideada como parte de las celebraciones del centenario del desembarco de las tropas estadounidenses en la costa francesa para poner fin a la Primera Guerra Mundial, pero también para llevar a la realidad una típica conversación de taberna de puerto: «¿Quién ganaría una carrera entre una enorme y pesada embarcación a motor y los veleros más veloces que existen?» Un debate parecido al que mantienen los devoradores de cómics: ¿Quién saldría vencedor de una pelea entre Hulk y Superman? Bueno, en este caso, sería más preciso equiparar a la flota de multicascos con los 4 Fantásticos, aunque sea por una cuestión numérica.

La respuesta es que el Queen Mary 2 aplastó sin despeinarse a sus rivales como seguramente Hulk haría con Antorcha Humana, la Cosa, la Mujer Invisible y Mr. Fantástico. Se impuso la lógica y la fuerza. Los trimaranes de clase Ultime, de unos 30 metros de eslora, poco pudieron hacer frente a los 157.000 caballos de potencia que propulsan los 345 metros de eslora del navío.

No fue sólo una cuestión de motores. Una de las pocas opciones de victoria que tenían los multicascos a vela era que éstos se encontraran con condiciones meteorológicas óptimas, pero las tripulaciones de François Gabart (Macif), Francis Joyon (Idec Sport), Thomas Coville(Sodebo Ultim) e Yves Le Blévec (Actual) se toparon en el Atlántico Norte con más calmas de las previstas, llegando a navegar a menos de 5 nudos de velocidad. Mientras que en los trimaranes se sufría con las maniobras y la desesperación, el Queen Mary 2 avanzaba a más de 20 nudos con un rumbo mucho más directo a meta y con sus 2.000 pasajeros disfrutando de todo tipo de comodidades.

El crucero de la compañía Cunard Line atracó en Nueva York el sábado 1 de julio, completando el recorrido en 5 días, 16 horas y 45 minutos. Mientras los pasajeros del Queen Mary 2 desembarcaban, el Macif de Gabart, el líder de los multicascos, se encontraba a unas 400 millas de meta.

Tampoco han surgido demasiadas sorpresas en el particular pulso que han echado los trimaranes y el Macif ha dominado desde la misma línea de salida. La ‘bestia’ de Gabart tiene 30 metros de eslora por 21 de manga y un desplazamiento de 15 toneladas, así como un mástil de 35 metros de altura. Llegó a Nueva York en la noche del lunes tras 8 días, 31 minutos y 20 segundos de navegación, devorando 3.582 millas a una velocidad media de 18,61 nudos. Ha tardado dos días más que el Queen Mary 2.

El Macif ha demostrado estar prácticamente listo para que a finales de año el patrón francés inicie su asalto al récord de la vuelta al mundo en solitario y sin escalas. Gabart quiere destronar a Thomas Coville, quien a finales de 2016 circunnavegó el planeta en 49 días 3 horas 7 minutos y 38 segundos a bordo del Sobedo. Coville también está disputando la regata The Bridge y, salvo percance de última hora, llegará a Nueva York en cuarta posición, por detrás del Idec Sport de Francis Joyon, donde el español Álex Pella forma parte de la tripulación. El Idec Sport, vigente poseedor del Trofeo Julio Verne, ha sido el único rival que ha podido seguir la estela del Macif durante los primeros días del desafío. En última posición navega el Actual de Yves Le Blévec.

Más allá del viento ligero que se ha asomado durante la última semana en el Atlántico Norte, los trimaranes también han tenido que hacer frente a otros contratiempos habituales en vela oceánica: roturas que obligaban a las tripulaciones a realizar bricolaje en alta mar, modificación de última hora de la zona de exclusión -en el Suroeste de Groenlandia- por la presencia de icebergs, colisiones con ‘ofnis’ (objetos flotantes no identificados) como el que sufrió el Sodebo en el timón de estribor e incluso heridos (Thierry Briend fue derribado el pasado domingo por una ola mientras estaba a la rueda del timón y quedó inconsciente durante unos segundos). Así es la vela oceánica frente al lujo plácido de un crucero como el Queen Mary 2.

 

Fuente: Expansión