Un juzgado de Marsella ha iniciado esta semana un juicio contra 34 personas las que se han hecho pasar por turistas para traer droga desde América a Francia a través de buques de Costa Cruceros. Se trata de buques que pasaron por Canarias, no significa que hayan hecho escala siempre, y que finalmente fueron arrestados en puertos franceses del Mediterráneo. Traían cocaína desde Brasil a Europa y enviaban hachís desde Marruecos a América.

En Francia, la investigación se ha centrado en 13 viajes de cruceros que fueron utilizados para el transporte de grandes cantidades de hachís marroquí a Brasil, con una pureza del 97 por ciento.

“Estamos juzgando un anillo de contrabando internacional que operaba entre tres continentes y que utilizan los buques de crucero. Esto es nuevo», afirma a The Local en Francia el juez Patrick Ardid, que ha desvelado la existencia de esta red, que considera el sistema como «innovador y audaz» porque «fueron capaces de crear nuevas rutas de la cocaína». El juicio en Marsella durará tres semanas.

La mayor parte de los acusados eran delincuentes de bajo nivel que comenzaron a llamar la atención por el formato de crucero que compraban. La compañía de cruceros afectada ayudó a la Policía con la investigación porque no comprendía que hubiese jóvenes que estaban haciendo cruceros de pensionistas «si no estaban acompañados por sus abuelos».

O sea, según el juez Patrick Ardid: «Eran mulas que vinieron de una misma zona, de clase trabajadora de la ciudad de Niza, y se utilizaron para llevar a las drogas y bajar de los barcos de crucero» de mediana y alta capacidad de gasto.

Cuando se produjo el escándalo Costa Concordia se supo que Ndrangheta, la poderosa mafia de Calabria, utilizó ese crucero para transportar droga.

El mecanismo de contrabando en el Atlántico fue detectado por las autoridades policiales de Españay Francia. En 2014 hubo un asesinato y Costa Cruceros autorizó la presencia de agentes de paisano en el buque Costa Fascinosa en marzo de ese año. Ese buque hizo una ruta desde Brasil a Venecia, Italia.

Cuando el buque estaba a la altura de Canarias y se acercó a las islas, los agentes detuvieron a la mayor parte del equipo de contrabando y se incautaron de 49 kilos de cocaína. Costa Cruceros ha colaborado siempre con las autoridades policiales.

En Canarias se hizo en diciembre de 2016 una operación policial, bajo el nombre de Escipión. Un empleado de la naviera afectada estaba implicado. No eran pobres de clase media de Niza. Para evitar ser detectados, los miembros de la red se servían de una empresa de telecomunicaciones y utilizaban una red propia de comunicaciones encriptadas.

En los registros realizados los agentes se incautó en total de 49 kilogramos de cocaína, 20 kilogramos de hachís, una pistola modificada y munición, sustancia para la adulteración y manufactura de la droga y 39.460 euros en efectivo.

La operación Escipión, se inició a finales del año pasado en torno a una organización internacional, liderada por ciudadanos procedentes de territorios de la antigua Yugoslavia, dedicada a la distribución de cocaína.

Los componentes de la banda formaban una pieza clave de un entramado delincuente que operaba a nivel internacional y se extendía por la Península y otros países de norte y este de Europa, como Rusia.

La organización utilizaba varios métodos para la introducción de la droga en territorio nacional. En esta ocasión, la cocaína llegó a bordo de un crucero procedente de Río de Janeiro, lugar donde presuntamente fue cargada, con la colaboración de uno de los tripulantes de la sala de máquinas

En 2015, en el buque MSC Magnífica que se dirigía a Brasil a Europa se destuvo a cinco hombres por traficar con 26 kilos de cocaína. En Royal Caribean, según Cruiselawnews, se desactivó en 2016 a un grupo de empleados que, en Argentina, con una cantidad importante de cocaína y dinero en metálico. El buque era el Splendour of the Seas que iba a realizar la ruta Brasil con Europa.

 

 

Fuente:http://www.abc.es/espana/canarias